Encerrar, Vigilar y Castigar: El bioterror un virus letal hacía la soberanía. Francisco javier

¿Qué diría Michel Foucault sobre la nueva oleada del virus COVID-19?

El filósofo que murió del VIRUS del sida nos deja herramientas suficientes para reflexionar desde una posición crítica la cuestión política y el impacto a la nueva economía del siglo XXI.

Efectivamente el virus si existe, es real, ahorita todos los medios de información hablan de tal estirpe, desde Maestros espirituales como Eckhart Tolle, Ramtha, Dalia Lama, y otros pensadores contemporáneos que ponen el ojo en el huracán como lo son: los italianos Giorgio Agamben y Franco «Bifo» Berardi, el croata Srećko Horvat, la estadounidense Judith Butler, el francés Alain Badiou y el surcoreano Byung-Chul Han.

Que mejor gel antibacterial que una buena dosis de Filosofía y una mascarilla de psicoanálisis para pensar una revolución sin sujeto, el nuevo orden digital, la nueva tendencia es encerrar y hacer de sus hogares una cómoda celda, donde la clase media/alta puede tener Netflix, Spotify, para mantenerlos dopados ante esta situación viral.

Son tiempos de tormenta, psicosis, angustia; donde la mayoría de las personas está en confinamiento viendo las noticias de la pandemia y observando las cifras (Números estadísticos-borran el nombre del sujeto) de muertes en varios países, algunas personas se encomiendan a Dios, pidiéndole que esto termine pronto, otros mediante libros de autoayuda, Leyendo a Osho, Ramtha, Gurdjieff, Kryon, Krishnamurti entre otros encuentran un equilibrio mental y de consciencia, otros meditando o haciendo yoga, algunos otros en sus casas leyendo y siendo críticos de lo que pasa actualmente, sin duda alguna la mayoría de nosotros siempre hemos sido espectadores de lo que pasa a nivel externo ya lo decía Lacan:

“…el deseo solo existe en el plano único de la relación imaginaria del estadio especular; existe proyectado, alienado en el otro”[1]

Siempre el deseo será el deseo del otro, el otro es el desfiladero del significante, un significante que se desborda ante lo real y no la realidad, podremos decir que no se dice nada (enfoque mántico). La razón está en juego ante una locura exquisita del encierro, que genera pánico, terror, temor, incertidumbre, ¿En realidad es el fin del capitalismo o será el fin del mundo? Está es una pregunta para reflexionar desde sus hogares, lo ponemos en duda y empecemos a jugar con la mente.

Muchos medios de información o revistas digitales mencionan el origen de la pandemia algunos dicen que la primera alerta proveniente de Wuhan, el epicentro del virus, la recibió la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 31 de diciembre. Doce días después, la primera muerte. A fines de enero empiezan a detectarse casos en otros países, como Alemania y Japón. Rusia cierra las fronteras con China que, con varias ciudades aisladas, declara el 31 de enero 43 muertos en apenas 24 horas. Ante estos acontecimientos podemos pensar que es una película de Resident Evil y que la corporación Umbrella desato el virus T (coronavirus) ¡Pero no es una ficción! Esto es la realidad a nivel mundial.

Giorgio Agamben el 26 de Febrero en Quodlibet lanza la primera sentencia

“tendencia creciente a utilizar el estado de excepción como paradigma normal de gobierno” (“agotado el terrorismo”, llega esta pandemia) y “la limitación de la libertad, aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla”.

Es interesante observar un estado de conspiración del gobierno de élite al pueblo, es posible que el virus fue modificado en laboratorios para desequilibrar la economía de varios países, ¡Sí, Señores! Aquí hablamos de la biopolítica que tanto énfasis le dio Michel Foucault donde nos mencionaba que el cuerpo es el objeto de estudio de la política “Il n’y a pas de politique qui ne soit pas une politique des corps” (no hay política que no sea una política de los cuerpos)[2] recordemos que en el nacimiento de la clínica de 1963 nos habla sobre la cuestión del cuerpo, de lo que se puede ver, tocar y medir y en la arqueología del saber de 1969 Foucault nos menciona que la verdad no está en el lenguaje ni la realidad sino en el discurso, el discurso afecta el cuerpo, el control ahora del gobierno encerrándonos en nuestros hogares, vigilándonos mediante las redes sociales o las tarjetas de débito o crédito, un panóptico cibernético, de esta manera el gobierno vigila, detecta quienes son las personas que pueden tener el famoso virus COVID-19 y exilia, ¿Cuántos son las cifras reales de infectados? ¿No sabemos? Según Agamben el gobierno nos enferma y el mismo nos cura, sin embargo, no estoy de acuerdo al 100% con este gran Filósofo, porque la realidad es que este virus si existe, es real, pero el gobierno se engancha del sufrimiento de la población para vendernos de igual forma la cura, no es una sentencia totalitaria de la política con fines egoístas, más bien es una estrategia de élite para el nuevo orden mundial. Al cual su colega Jean-Luc Nancy le respondió A Giorgio Agamben en un breve artículo publicado en Antinomie.

“No hay que equivocarse: se pone en duda toda una civilización, no hay duda de ello. Hay una especie de excepción viral –biológica, informática, cultural– que nos pandemiza. Los gobiernos no son más que tristes ejecutores de la misma, y desquitarse con ellos es más una maniobra de distracción que una reflexión política”.

El sujeto histórico es un títere de sus propias subjetividades, se distrae en el mundo material, es una tragadera, traga religiones, libros, noticias, ideologías, estereotipos entre otras cosas, cayendo de ser un individuo a un sujeto atado a su forma de pensar y actuar, pasando a ser un objeto más del elite político, Gilles Deleuze menciona lo siguiente:

“Un cuerpo social se define así: perpetuamente los flujos chorreando sobre él, corriendo de un polo a otro, y siendo perpetuamente codificados…el acto fundamental de la sociedad es codificar los flujos y tratar como enemigo a aquello que en relación a ella se presente como un flujo no codificable que pone en cuestión toda la tierra, todo el cuerpo de esa sociedad” [3]

La democracia en si no está en riesgo, la cuestión hospitalaria en tanto no de abasto con los infectados, aquí es donde está el verdadero problema, la sentencia de ¿Será el fin del capitalismo o el fin del mundo? Se trata de responder desde esta cuestión tan delirante, El Otro nos sujeta, nos ata, nos enferma y hace que lleguemos a un goce tan mortífero donde el que tiene voluntad de poder es el único que podrá sobrevivir, es evidente que la minoría que desea una revolución ante la crisis económica que presenta actualmente el mundo, será enemigo de los más altos mandos.

Roberto Esposito responde y reflexiona de la siguiente manera:

“Me parece que lo que sucede hoy en Italia (…) tiene más el carácter de una descomposición de los poderes públicos que el de un dramático control totalitario…hoy ninguna persona con ojos para ver puede negar el pleno despliegue de la biopolítica (…) Todos los conflictos políticos actuales tienen en el centro la relación entre política y vida biológica”. Si bien para Espósito la democracia no está en riesgo, al menos por ahora, “estamos presenciando una politización de la medicina investida de tareas de control social”.

Es evidente que no solo los italianos están dispuestos a arriesgar todo para mantener un equilibrio a nivel social, mental y económico, están dispuestos a dejar amistades, trabajo, relaciones sociales, los afectos, las cuestiones religiosas y  políticas ante el peligro del contagio y caer enfermos ante esta situación crítica. Dice Agamben una sociedad que vive en un estado de emergencia no es una sociedad libre, antes de caer en una psicosis colectiva que le llamo el bioterror, es necesario reflexionar y tomar medidas preventivas para mantener la calma, no podemos permitir que el sistema nos implante un terror psicológico, los medios de información están para actualizarnos de lo que está pasando actualmente, pero bien de nosotros corre si el 100% de las noticias que observamos; sabemos que el 63% es real y lo demás caen un sentido demagógico.

El filósofo Esloveno Slavoj Zizek no se quedó atrás ante esta situación actual y ya lanzo su nuevo libro titulado Pandemic! Covid-19 shakes the world (Pandemia! Covid-19 sacude el mundo) donde se juegan dos cosas la Pandemia y el Pánico él nos menciona  “La actual expansión de la epidemia de coronavirus ha detonado las epidemias de virus ideológicos que estaban latentes en nuestras sociedades: noticias falsas, teorías conspirativas paranoicas y explosiones de racismo…mantener en cuarentena a los enemigos que representan una amenaza a nuestra identidad…mi modesta opinión sobre la realidad es mucho más radical: la epidemia de coronavirus es una forma especial de técnica del corazón explosivo en el sistema global capitalista, un síntoma de que no podemos seguir en el camino que hemos seguido hasta ahora, se necesita ese cambio”. “El dilema al que nos enfrentamos es: barbarie o alguna forma de comunismo reinventado”.

Žižek afirma que el virus ha asestado al capitalismo un golpe mortal.

La ontología del falo negativo se hace presente en la magistral nota de Zizek, existe una sola cosa que no va a poder curar el psicoanálisis, humanismo, Gestalt y es la insoportable belleza de existir, desde el momento que nacemos venimos fracturados, rotos, fallidos, con una hiancia, desde pequeños no nos enseñan cómo trabajar y aceptar esta pérdida (Falta). Buscamos sustituir en un estado de territorialización como lo menciona Deleuze, nuestra felicidad en cosas materiales, la falta lo queremos llenar con objetos que cubren por momentos ese sentimiento oceánico que perdimos cuando nacemos, es lógico que el capitalismo está agonizando, dejando de lado un problema ontológico del ser humano, ¿Dónde queda la esencia? ¿Dónde queda el ser más humanos aceptando nuestra factura?

El Falo negativo no es otra cosa “Ese algo que nos hace falta” negatividad es algo que no tenemos y buscamos tenerlo; Lacan le llama a esto Objeto Pequeño Otro (Objet Petit Autre) ese objeto tan deseado jamás alcanzado. Reflexionemos lo siguiente, si los sujetos en sus hogares están prisioneros viendo tv, series, leyendo, ¿cuál es el objetivo entonces de una revolución? ¿Cuál es el motivo de su existencia hoy en el siglo XXI? ¿Qué le motiva al sujeto a no caer en la locura?

El título del artículo es encerrar “A un sujeto trascendental” ahorita la única forma de expresar nuestro sentir y apalabrar nuestras dolencias es mediante videollamadas, mensajes de texto, Facebook, WhatsApp, el capitalismo no se derrumba, se derrumba la libertad de los sujetos, ahora vamos a pasar de una educación en el aula, a una educación ciberdigitalizada, donde las clases son de papel, donde no se entiende una tarea, o se deja tareas en exceso, leer textos difíciles de descodificar, plataformas que necesitan de internet para funcionar, la biopolítica digitalizada está al alcance de todos, una libertad bizarra, si sales a la calle te vigilan, te observan y te castigan, un  nuevo panóptico en pleno 2020.

El historiador Yuval Noah Harari  asegura que “esta tormenta pasará, pero las decisiones que tomemos ahora podrían cambiar nuestras vidas para los años que vienen”. En este juego donde “países enteros sirven como conejillos de indias en experimentos sociales a gran escala”, hay dos opciones: “el primero es entre la vigilancia totalitaria y el empoderamiento ciudadano; el segundo, es entre el aislamiento nacionalista y la solidaridad global”. Sin embargo, para Harari, “una población bien informada y auto-motivada, usualmente es más poderosa y efectiva que un pueblo ignorante vigilado por la policía”.

¿Cuál es la libertad en este momento? Contestaré brevemente; es estar informados, investigar, ser autodidactas, es una de las mayores herramientas que nos deja Foucault en todo su oleaje filosófico, social y político, una persona ignorante es una persona fácil de manipular, de ser esclavo del sistema, un revolucionario es aquel que previene una contingencia a nivel mental, una colisión emocional, una persona libre en el siglo xxi, en el año 2020; es aquel que es consciente de sí mismo y por ende dice Foucault se cuida a sí mismo.

Recordemos señores que la prisión no es física sino mental y el peor virus no es bacteriológico si no cognitivo…

La filósofa estadounidense Judith Butler escribió un artículo titulado “El capitalismo tiene sus límites” y publicado en Verso donde plantea “la llegada de empresarios ansiosos por capitalizar el sufrimiento global”.

En su libro “El Nacimiento de la Clínica” Foucault menciona en el capítulo de consciencia política como el gobierno manipula por completo la cuestión hospitalaria y farmacéutica, aquí mismo nos enferman y nos venden la cura para creer que el sistema es el súper héroe de la civilización, nos crean bioterror para seguir en el rebaño, abusando de nuestra libertad, vivimos en una sociedad pornográfica, donde la moneda de cambio es el cuerpo (FARMACOPORNOGRAFÍA), la mente es encarcelada, el pensamiento es asesinado dejando cadáveres ideológicos en las calles del régimen social-político, el sistema es un muñeco deforme de dios (EL GRAN OTRO SOBERANO). Actualmente los grandes magnates ya están implementando policías cibernéticas para vigilar y detectar personas con COVID-19, algunos otros ya están implementando microchips, todo es una pandemia estratégica para cocernos poco a poco como ranas.

 

BIENVENIDOS A LA MAQUINA DESEANTE, BIENVENIDOS A LA JUNGLA DE CADAVERES IDEOLOGICOS Y PERSONAS NO PENSANTES.

 

[1] Seminario 1 Los escritos Técnicos de Freud (1953-4), Buenos Aires, PAIDÓS. PÁG. 253.

[2] Behrent, M. Foucault y el neoliberalismo, Buenos Aires, AMORRORTU (2018).

[3] Deleuze, G. Derrames entre el capitalismo y la esquizofrenia. Buenos Aires. Cactus.

Colegiolibredesaberes

Licenciado en Psicología y Licenciado en Filosofía, Docente.

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